Bienestar y Salud

¿Mi hijo tiene un desarrollo Normal? desarrollo en niños

¿Es mi hijo normal? desarrollo en niños  ¿Por qué es tan corto de estatura Manolo? ¿Por qué todavía moja la cama Jorgito? ¡Casi tiene 8 años! Nuestra sociedad parece empeñada en adivinar el porvenir de cada niño, lo que crea un ambiente favorable para la preocupación de los padres. El espíritu de competencia vive en todos nosotros. Nos angustiamos innecesariamente de cosas tan insignificantes como si nuestra Luisita caminara antes que la hija de los vecinos de enfrente.

 

Aunque los niños están en constante desarrollo en todos aspectos, algunos avanzan más rápidamente que otros debido a sus necesidades individuales. Por ejemplo, considérese el niño que vive en una familia numerosa. El acontecimiento cotidiano llamado comida en una familia grande es una experiencia que la mayoría de las familias pequeñas sólo tiene en Navidad o en excursiones campestres.

 

En pocas palabras, es una reunión divertida, pero caótica. El relativo caos tiende a producir dos tipos de niños, los listos y los hambreados. Para sobrevivir, el menor de la familia numerosa tiene que adquirir manos rápidas. Algunos niños en estas familias desarrollan gran destreza manual a temprana edad. Sin embargo, a etapas más avanzadas de la niñez, el hijo de familia pequeña es igualmente hábil. Uno y otro son normales.

 

Lo contrario parece ocurrir con el desarrollo de la facultad de caminar. Con tantos pies de cuerpos grandes que van de aquí para allá, el niño pequeño de una gran familia frecuentemente rueda por el suelo a causa de los empellones. En estas familias no es raro observar que los niños tardan mucho en aprender a caminar. Sin embargo, estos niños tienen también la necesidad de explorar y descubrir cosas nuevas, por lo que aprenden otros medios de locomoción.

 

Algunos son lo bastante ingeniosos para conseguir que sus hermanos o hermanas mayores los carguen, los empujen o los arrastren por dondequiera. Otros desarrollan la habilidad de gatear o deslizarse rápidamente. Los niños están en una etapa de constante desarrollo y de adaptación a su ambiente. Una importante consideración al interpretar los límites de lo “normal” es el concepto de variabilidad, que indica los límites máximos de las edades en, que debe adquirirse cierta habilidad.

 

Por ejemplo, la mayoría de los niños comienza a sonreír a las 3 ó 4 semanas de nacidos, aproximadamente, pero hay algunos que sonríen el mismo día que nacen y otros que no comienzan a hacerlo hasta cumplir 7 u 8 semanas. Nosotros decimos que, como promedio, el niño sonríe al mes de nacido, pero la variabilidad es de un mes antes o un mes después. A medida que las tareas se hacen progresivamente más complejas, la variabilidad también aumenta.

 

La mayoría de los niños se sienta aproximadamente a los 6 meses de edad, pero esto puede variar entre los 4 y los 8 meses, y camina al año, aunque unos comienzan desde los 9 meses y otros no se sueltan hasta los 16 meses y aun después. El desarrollo verbal tiene una variabilidad todavía mayor. Hay niños que dicen tres palabras (además de mamá y papá) antes de cumplir un año y en cambio otros pueden tener casi 2 sin hacerlo.

 

Los límites de la variabilidad son mucho más significativos que las cifras “normales” para interpretar si el niño ha logrado puntual o tardíamente una habilidad en particular. En otras palabras, el niño que no camina al año de edad, el momento fijado como promedio, es todavía normal si lo hace a los 16 meses. Sin embargo, se le considerará anormal si a los 3 años de edad todavía no camina.

desarrollo en niños

Un concepto equivocado y muy difundido es que se puede predecir la inteligencia del niño por la rapidez que muestra su desarrollo en los primeros años de vida. Salvo raros casos de retraso mental profundo, los índices de desarrollo son de escasa utilidad para predecir la inteligencia final del niño, y todavía menos si usara esa inteligencia en forma creativa y productiva o si no sabrá aprovecharla.

 

Los expertos sólo pueden fijarle límites difusos a lo que es normal y a lo que es anormal. El niño con desarrollo en un principio lento, más adelante puede avanzar rápidamente. Otros, en cambio, comienzan de prisa y se vuelven lentos después. Lo más usual es que el niño tenga alternadamente periodos de desarrollo rápido, lento y moderado, en respuesta a los cambios de estación, de la estructura familiar y de otros aún indeterminados.

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